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El estilo Glengoyne

Nadie dedica más tiempo y atención

Conozca seis verdades sobre nuestra marca

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Son seis principios influyentes que nos sirven de guía y nos permiten mantenernos fieles a nuestro pasado; fieles a nuestro sabor. Si cambiáramos tan solo un elemento se alterarían los complejos e intensos sabores del Glengoyne.

Sin turba

Siempre utilizamos aire para secar la cebada

Nuestros fundadores establecieron esta tradición por necesidad, ya que aún no existían turbas en los alrededores de Dumgoyne. Por lo tanto, nuestro whisky no tiene un toque ahumado, ni tampoco deja lugar a que se escondan sabores poco refinados o barricas mediocres.

Por esta razón, elaboramos nuestro licor con tanto esmero haciéndolo pasar por los alambiques más lentos de Escocia para luego dejarlo madurar de la mejor calidad.

«Nuestro whisky de malta sin turba se mantiene fiel a nuestro pasado y fiel a nuestro sabor.»

Signature
James Leslie

Maestro macerador

Paciencia

Los alambiques más lentos de escocia

Los intensos sabores del Glengoyne son consecuencia de una promesa audaz: hacer que nuestro licor pase por los alambiques más lentos de Escocia.

Nuestros sabores se desarrollan gramo a gramo, hora a hora, en el licor uniforme y enormemente complejo que nos ha creado fama.

Tal vez parezca extravagante, pero no estamos dispuestos a cambiar nuestros métodos.

«No se puede negocionar el sabor de Glengoyne.»

Signature
Duncan McNicoll

Maestro destilador

Barricas de roble

Nuestras barricas de jerez son excepcionales y caras

Aunque no han sido tan difíciles de conseguir. En los 1820, la industria del jerez estaba prosperando en Londres y era de allí de donde tomábamos las barricas vacías para nuestro whisky. La madera empapada de jerez transformó el proceso de maduración del Glengoyne, consiguiendo que su sabor alcanzará nuevas cimas y su color adquiriera una profundidad más pronunciada.

Más tarde el suministro disminuyó y el precio de cada barrica aumentó desmesuradamente y, por lo tanto, tuvimos que elegir entre utilizar alternativas más abundantes o mantenernos fieles al sabor del Glengoyne.

Nos decantamos por el sabor y fuimos directamente a la fuente. Nos hicimos cargo del trayecto de seis años de duración que realizan nuestras barricas de jerez desde el robledal hasta la destilería de las Tierras Altas. Estamos implicados en cada una de las etapas, desde la selección hasta el secado y el estacionamiento de la madera.

«El sabor y el color del Glengoyne no exige nada menos.»

Signature
Robbie Hughes

Encargado de la destilería

Maduración

Cada barrica de glengoyne es tratada con el mayor de los esmeros

Las barricas quedan protegidas de los cambios extremos de temperaturas por los muros de piedra y el suelo de tierra de nuestros almacenes tradicionales. Cada barrica tiene su espacio para madurar y es apilada por nuestros almacenistas en grupos de tres como máximo. Este paciente método de maduración consigue la consistente evaporación que deseamos: una unión perfecta entre barrica y licor.

«Sin tener prisa. Sin estar repleto. Sin comprometer.»

Signature
Deek Morrison

Almacenista

Color natural

Existen dos maneras de conferir al whisky un color intenso y atractivo. Una es un proceso ridículamente largo y la otra es sencilla: añadir unas gotas de caramelo durante el embotellado.

Elegimos el camino más arduo

Comenzamos seleccionando nuestra propia madera de roble de los bosques de la España septentrional. Después nos aseguramos de que se somete a un proceso de secado natural de tres años bajo el sol y el aire. Cuando está lista, cada barrica fabricada a mano se llena de jerez en la localidad de Jerez y se deja que la madera absorba su intenso color y sabores durante un período que puede llegar a durar tres años. Únicamente entonces quedan listas para ser vaciadas y transportadas hasta nuestra destilería de las Tierras Altas de Escocia, unos seis años después de haber comenzado su viaje. Estas barricas son más tarde llenadas y tras 10, 15, 18 años el licor adquiere esos intensos tonos cobrizos, ambarinos y dorados de la madera.

«Nuestra recompensa son los tonos teja profundos, los rojos cobrizos y los dorados claros del Glengoyne.»

Signature
John Glass

Maestro malteador

Tradición

Nuestro progreso no se mide en años ni en décadas, sino en siglos

Nos mantenemos fieles a los principios fundacionales establecidos en 1833 y que han sido transmitidos de generación en generación por nuestros artesanos.

Cada destreza, cada intricada etapa del proceso, evoluciona gracias al trabajo duro y a la práctica a lo largo de los años. Esa es la razón por la que todavía secamos nuestra cebada al aire y destilamos más despacio que el resto de destilerías escocesas. Esa es también la razón por la que en la década de 1870 decidimos utilizar principalmente barricas de jerez para la maduración y nos aseguramos después nuestro propio suministro de esta venerable madera.

«Nos mantenemos fieles al espíritu del Glengoyne: totalmente familiar, totalmente escocés y totalmente libres para hacer las cosas a nuestra manera.»

Signature
Leonard Russell

Director general

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